jueves, 24 de noviembre de 2011

Renovemos el ideal de consumo como buena vida, hacia el de una vida más ética, ecológica, de respeto y justicia social

En este seminario hemos podido comprobar que existe una dedicación y un trabajo por parte de los Estados para controlar este destrozo natural al que estamos llegando, sin embargo por muchas intervenciones, estrategias y técnicas destinadas al control y restricciones, para vitar el diagnostico terrorífico que se prevé para las personas y para el planeta en general, no se están logrando los objetivos deseados, pues analizando la realidad en la que nos encontramos los datos demuestran que algo falla, y cada vez se ve más evidenciado con el cambio climático y las catástrofes naturales que estamos teniendo en el mundo.

Para mí esto se debe a dos componentes:
-          La educación antropocéntrica en la que estamos educados, donde el ser humano se considera el elemento superior del todo el planeta. No se considera un eslabón más de una cadena interdependiente de eslabones, sino que el resto de los elementos están ahí para su satisfacción incondicional.
-          Una sociedad de consumo cada vez más fomentada que está dando lugar a un competición mundial hacia un desarrollo infinito donde no se contempla en cómo llegar a conseguir ese objetivo sino simplemente llegar, sin pararnos a pensar en el medio en el que se está actuando donde los recursos son finitos.

Para mi estos dos componentes están generando una bomba en el ser humano, cada vez más ciego por una evolución y un desarrollo sin pararse a pensar sobre la importancia de la sostenibilidad en todo esto. Estamos centrados en conseguir el mayor desarrollo sostenido posible donde el único interés está en producir y en obtener el máximo beneficio posible, sin importancia de las consecuencias que se pueden originar por los medios y formas que se emplean, permitiéndolo todo por conseguir ese fin, explotando el suelo, degradando del aire, del agua, perdiendo biodiversidad de nuestro hábitat, generando violencia, pobreza, discriminación…etc. En definitiva,      creando una injusticia social y ecológica.
Es todo un continuo conflicto de intereses, que generan una demanda, que agrava el problema, haciendo de esto un circulo vicioso complicadísimo de parar, pues tenemos aprendido vivir así, y para pararlo se necesita un cambio radical de elección dando de lado el interés propio para dejar paso al ético, con una cultura de sostenibilidad global, donde el crecimiento económico y desarrollo social se logre de una manera sostenible, puesto que haciéndolo de una manera eficiente se lograría producir más con menos ya que es posible separar la contaminación del crecimiento económico.

Pero… ¿Cómo conseguir un cambió así? ¿Cómo pasar de una sociedad de consumo a una sociedad de decrecimiento y equilibrio entre el ser humano y la naturaleza?

En mi opinión la clave para frenar esta situación, está por un lado, en educar a las nuevas generaciones, tanto desde la educación formal como no formal, en una ética de cuidados, en la cooperación, en una visión crítica y en una serie de valores y principios básicos como es la igualdad y el respeto hacia todas las personas y hacia el medio, integrar a la naturaleza en nuestras prioridades haciendo ver que todas las personas, animales y naturaleza formamos parte de esto y que somos elementos que dependemos los unos de los otros, donde satisfagamos nuestras necesidades mediante un consumo responsable.
Por otra parte a las generaciones ya educadas centrarse en concienciarlas mediante campañas de sensibilización y sabiendo lo que actualmente se valora a la economía  actuar desde ahí, para empezar a concienciar hasta que se consiga integrar, endureciendo sanciones para quienes no cumplan los requisitos mínimos establecidos y creando políticas que favorezcan y den más facilidades a quienes las cumplan y se inclinen por el uso de energías limpias, que disminuyan emisiones de gases contaminantes y residuos, que reciclen y reutilicen, respeten…etc.

Es un trabajo muy lento y costoso debemos ser realistas, pero también optimistas.

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